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NOTICIAS

RESEÑA: Pequeña Miss Sunshine, Teatro New Wolsey (Gira por el Reino Unido) ✭✭✭

Publicado en

Por

pauldavies

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Paul T Davies reseña Little Miss Sunshine en el New Wolsey Theatre como parte de su gira por el Reino Unido.

Little Miss Sunshine: El musical

New Wolsey Theatre, Ipswich

24 de mayo de 2019

3 estrellas

Calendario de la gira por el Reino Unido

«¿Cómo se escribe un musical de éxito? Fácil. Haz una película y espera treinta años a que la adapten: al final pasará». Eso decía un gracioso en Twitter, y da la sensación de que a cada éxito cinematográfico de los 80 le están poniendo partitura y un par de coreografías. Siempre es complicado: el material suele tener un fuerte tirón de reconocimiento que mete al público en la sala, pero es aún más difícil adaptar un título de culto, una de esas películas independientes que llegaron al gran público y que sus seguidores adoran con fiereza y protegen a capa y espada. Little Miss Sunshine es un caso así y, ligeramente replanteada respecto a su estreno en el Arcola Theatre, la adaptación musical de la queridísima y oscarizada película llegó al New Wolsey.

Es una historia encantadora y estupenda sobre la disfuncional familia Hoover, que se ve reunida cuando la hija, Olive, consigue (algo accidentalmente) colarse en la final del certamen de belleza Little Miss Sunshine, lo que obliga a emprender un viaje por carretera hasta California. El abuelo es adicto a la cocaína y lo expulsan de su residencia por consumo de drogas y acoso sexual; la madre, Sheryl, es el pilar que intenta mantener a la familia unida; el padre, Richard, es un optimista incorregible cuyos Diez pasos hacia el éxito ponen a prueba la paciencia de todos; el hijo, Dwayne, ha hecho voto de silencio hasta que entre en la Fuerza Aérea y, de paso, detesta a su familia; y el tío Frank, gay, se une a ellos recién salido de un intento de suicidio, tras enamorarse de uno de sus alumnos, que luego lo dejó por otro profesor. Como ocurre en todas las películas de carretera, a medida que avanzan van aprendiendo y revelando cosas unos de otros, hasta acercarse poco a poco a convertirse en una unidad funcional.

La producción está perfectamente repartida y, como mucho depende de Olive, Lily Mae Denman (la noche que yo la vi) fue perfecta: encantadora, inocente y capaz de atravesar con facilidad toda la porquería que genera su familia. Lucy O’Bryne estuvo excelente como la madre, Sheryl, al borde de romperse pero manteniéndolo todo en pie, y junto al magnífico Richard de Gabriel Vick formaron un sólido «cabeza» de familia, aunque parezca que son unos fracasados. Sev Keosggerian es un Dwayne estupendo, atormentado y mayormente silencioso; y, como el tío Frank, Paul Keating aportó una melancolía y autocompasión soberbias, mezcladas con la dosis justa de anarquía para encender a la familia. Lo mejor de todo fue el abuelo de Mark Moraghan: políticamente incorrecto, consumidor de drogas, sexy y a la vez entrañable, con una energía que impulsa muy bien la primera mitad. Sin embargo, aquí es menos grosero y cáustico que en la película, lo cual es una pena; aun así, su amor por su nieta ofrece una de las relaciones más conmovedoras del espectáculo.

Pero aquí hay un problema, y es un problema bastante grande tratándose de un musical: la música se olvida al instante. Aunque el libreto del colaborador de Sondheim, James Lapine, es sólido, la música y las letras de William Finn parecen forzadas dentro de la acción. Muchas letras adoptan forma de diálogo, así que quizá habría funcionado mejor como obra de teatro, y a muchas canciones les falta el golpe emocional necesario en momentos clave de la historia. Por ejemplo, cuando Richard canta sobre su padre, el abuelo no parece responder con su versión; se siente unidimensional. Y, si has visto la película, lo sabrás; si no —AVISO DE SPOILER—, el abuelo muere durante el viaje, aquí en el intermedio, y se le echa mucho de menos en el segundo acto. A Olive también le ponen unas «chicas malas» tipo Mean Girls para burlarse de ella, y esas intérpretes además hacen de reinas del certamen en la competición, pero son bastante mayores que Olive y, francamente, queda raro. La cosa tampoco ayuda con un relleno considerable pensado únicamente para dar tiempo a que las chicas se cambien de vestuario.

Dicho esto, cuando Olive hace su baile, capturando a la perfección el incómodo ambiente del original, y su familia se le une en un acto de desafío contra la autoridad, es una auténtica gozada y es imposible no ponerse de su parte. Si mejoraran la música, me plantearía hacer de nuevo este viaje por carretera. Pero funciona mejor como obra de teatro; en ese caso, me quedo en casa y veo el DVD de la película. Una pena, porque los interludios musicales hacen que el espectáculo se pare y arranque, igual que la furgoneta camper de los Hoover.

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