NOTICIAS
RESEÑA: Historia de dos ciudades, Teatro al aire libre de Regent's Park ✭
Publicado en
Por
danielcolemancooke
Share
El elenco de A Tale of Two Cities. Foto: Johan Persson A Tale of Two Cities
Regent’s Park Open Air Theatre
14 de julio de 2017
1 estrella
A Tale of Two Cities ya acaparaba titulares mucho antes de esta noche de prensa, con informaciones de familias que se marchaban por la violencia y el lenguaje malsonante.
Desde entonces, la obra se ha retocado en respuesta al revuelo y, aun así, la noche a la que asistí (con apenas niños a la vista) mucha gente tampoco volvió tras el intermedio. Ni siquiera es que sea demasiado grosera: simplemente, es demasiado mala.
Se trata de una producción tremendamente confusa que intenta tender un puente entre la novela de 1859 y la actualidad, trazando paralelismos entre la pobreza del París de la década de 1850 y el Sangatte de hoy.
Nicholas Karimi como Sydney Carton. Foto: John Persson La producción, de forma desconcertante, mezcla vestuario contemporáneo y del siglo XVIII, con un diálogo de corte dickensiano enfrentado a introducciones de escena brechtianas. Es como si lo hubieran lanzado todo contra la pared para ver qué se pega; el resultado es una experiencia ardua, y eso sin contar las épicas tres horas de duración.
La trama ya es compleja en el mejor de los casos y el carácter desordenado de esta puesta en escena no ayuda precisamente a la claridad. Quienes tuvimos la suerte de contar con un programa pudimos darle cierto sentido, pero escuché a mucha gente decir que estaba verdaderamente perdida tras la primera parte, que iba saltando entre múltiples localizaciones y personajes.
Patrick Driver (Manette), Foyinsola Ighhodalo (Little Lucie), Jude Owusu (Darnay) y Marieme Diouf (Lucie). Foto: Johan Persson
Quizá las pantallas alrededor del recinto podrían haberse usado para arrojar algo de luz sobre el asunto, en lugar de mostrar clips de figuras contemporáneas como Donald Trump (que, por lo visto, parece un requisito previo para que hoy en día den luz verde a un espectáculo).
Aunque la declaración política que intenta hacer es loable, resulta atronadoramente ruidosa y nada sutil, con el elenco a menudo reducido a sobreactuar. Timothy Sheader (director) y Matthew Dunster (autor) son ambos directores y dramaturgos consumados y con talento; cuesta entender qué ha pasado aquí para dar lugar a un despropósito así.
Nicholas Khan como Monseigneur. Foto: Johan Persson
El principal punto a favor es la música (para la que, irónicamente, no se ofrece ningún crédito en el programa), que aporta atmósfera y tensión incluso cuando sobre el escenario brillan por su ausencia.
Jude Owusu también compone un Charles Darnay sincero y conmovedor, mientras que Nicholas Karimi saca un gran partido a un discurso final abrasador como su contraparte inglesa, Sydney Carton. Sin embargo, es, en gran medida, un caso de demasiado poco y demasiado tarde.
La escenografía de Fly Davis es intrigante: un trío de contenedores de carga que se abren para revelar distintos fondos. Sin embargo, la grisura metálica y expansiva no aporta nada a una producción que parece ir claramente a la deriva en emoción, tono y contexto.
Puede venderse como un relato de dos ciudades, pero para mí —y para quienes me rodeaban— esta velada fue un relato de una sola estrella.
ENTRADAS PARA A TALE OF TWO CITIES
Recibe lo mejor del teatro británico directamente en tu bandeja de entrada
Sé el primero en conseguir las mejores entradas, ofertas exclusivas y las últimas noticias del West End.
Puedes darte de baja en cualquier momento. Política de privacidad