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RESEÑA: Santino Fontana, La Serie de Conciertos de Seth Rudetsky ✭✭✭✭✭
Publicado en
23 de febrero de 2021
Por
julianeaves
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Julian Eaves reseña a Santino Fontana, que aparece como parte de The Seth Rudetsky Concert Series online.
The Seth Concert Series con Santino Fontana y Seth Rudetsky
En directo online el domingo 21 de febrero, repetición el lunes 22 de febrero
Santino Fontana no es —quizá— un nombre demasiado conocido para el público británico, pero esa es precisamente la misión de esta serie: poner ante los ojos y oídos del mundo a luminarias consagradas del teatro musical de Broadway.
Para empezar, una bocanada del bochornoso verano neoyorquino se coló en nuestras casas, no por culpa de este invierno norteamericano inusualmente duro, sino gracias al encanto juvenil y despreocupado de “Manhattan” de Rodgers y Hart. Fontana lo dio todo con su mejor pose de crooner de club, y la cosa quedó lanzada.
Veréis: Seth le hizo una pequeña jugarreta a su invitado en este episodio al no anunciar el número con antelación; simplemente arrancó con el vamp de apertura como si dijera: «Esto es lo que hay, chaval: ¡CANTA!». Y Santino cantó. Desde casa de sus padres en Richmond, …. Washington. Puede que eso esté tan lejos de la Gran Manzana como se puede estar dentro de los 48 estados contiguos, pero con Fontana cerca, enseguida tienes la sensación de que nunca estaremos lejos del siguiente chiste agudo o de una dosis de ingenioso, metropolitano toma y daca.
Y también actúa. Seth recordó la primera vez que lo vio sobre un escenario en “Oscar Wilde”. Y después nos deslizamos hacia “On the Town” de Bernstein, Comden y Green, con “I’m So Lucky To Be Me”: una oportunidad para que sus preciosas notas agudas sonaran claras y brillantes, ¡incluida un La♭ agudo que NO está escrito en la partitura! (Si quieres destacar en este mundo, no tiene sentido jugar según las reglas.)
Fue muy refrescante escuchar algo de la primera aventura de Alan Menken y Howard Ashman, “God Bless You, Mr Rosewater”: “Dear Ophelia”, una balada bonita con armonías de un retorcimiento muy sugerente y giros melódicos realmente sorprendentes. Fontana la interpretó de forma excepcional. Y de ahí a “The Fantasticks”, un über-éxito Off-Broadway cuya temporada —a estas alturas— probablemente sea incluso más larga que la edad total del planeta Tierra (gracias a los autores Harvey Schmidt y Tom Jones). “They Were You” es otro ejercicio de encanto para tenor, y Fontana te enseña exactamente cómo sacarle el máximo partido. Su voz es realmente fascinante, marcada por una especie de “calidez dinámica” que resuena en todo el registro medio y se expande hacia los lados y hacia arriba: es un sonido seductoramente agradable que crea drama a su alrededor, y por eso nunca empalaga.
“Joe, Joe, Joe” de “The Most Happy Fella” de Frank Loesser es un tour de force para un actor-cantante como Santino, y fue nuestra “rehabilitación” tras su historia del “peor accidente escénico de su vida”: una lesión en la cabeza potencialmente mortal que lo sumió en un mundo parecido al de una película especialmente inquietante de Ray Milland. Pero no temáis, mortales: “Cinderella” de Rodgers y Hammerstein le esperaba a la vuelta de la siguiente curva cerrada. “Do I Love You Because You’re Beautiful?”, recortada para que encaje en una sola voz (es un dúo), fue un bonito ejemplo del Rodgers & Hammerstein “tardío”.
Después apareció John Battagliese, ganador del puesto de “voz de la semana”, con un timbre sorprendentemente maduro para su aspecto tan joven: otro hallazgo deslumbrante de los detectives de Seth. Y así llegamos a “It Only Takes A Moment” de “Hello, Dolly!” de Jerry Herman. Servida con exquisitez. “Metaphor”, que nos devolvió a “The Fantasticks”, continuó, dando a Seth la oportunidad de rematarlo con un apoyo vocal bastante exigente. (Da gusto cuando, en un cabaret, los intérpretes recuerdan subir el ritmo justo cuando el show empieza a ir cerrándose.)
“When You’re Making Love Alone” (Cheryl Hardwick y Marilyn Miller) llegó —por así decirlo— después: una beguina pizpireta de la serie de televisión “Crazy Ex-Girlfriend”. Esto fue divertido (que, creo, es la intención). Luego nos entró un poco de hambre y nos servimos 16 compases de “Vanilla Ice Cream” de “She Loves Me” (Harnick y Bock), con la señora Fontana entrando con una ligereza operística para repartir cucharadas: ¡caray, aquí la gente aparece y desaparece a toda velocidad!
Y entonces nosotros mismos nos quedamos helados. Pero antes, tocaba más diversión con “I Am Gritty”, una pequeña escena ingeniosa, muy neoyorquina, sobre “West Side Story”, despachada en segundos por este maestro de su estilo de “otro giro vocal más que nunca has oído antes, ¿a que no?”. Si alguna vez hizo falta una razón simple y fácil de entender para reabrir los teatros, ¡este tipo, señoría, lo es! Con eso aún resonándonos en los tímpanos, “Love Is An Open Door” de Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez (de la película Disney en la que hay mucha nieve y hielo, además de un montón de canto) ofreció un hilarante auto-dúo a lo Danny Kaye, completo con falsete con acento sureño para la voz femenina. (¿Le han dado ya el papel??) Sin admitir réplica, “Almost Like Being In Love” (Lerner & Lowe) volvió a aparecer para poner el broche a la noche de Washington, devolviéndonos a su personaje de crooner, abriendo un popurrí amoroso para el más definitivo de los finales.
El show se alargó, a lo grande y a lo ancho, ofreciendo fuegos artificiales de sobra e incluso un suelo de lava (referencia codificada n.º 17). Ah, sí: para cuando nos estrellamos contra el final, todavía atronador, aquello estaba bastante burbujeante. Y eso, señoras y señores, es el mundo del espectáculo.
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