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RESEÑA: Vino, Teatro Tristan Bates ✭✭✭
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Por
julianeaves
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Wine - Tristan Bates Theatre. Foto: Valentino Blas Wine Tristan Bates Theatre
13 de enero de 2018
3 estrellas
Tuve la suerte de ver la penúltima función de esta prometedora obra nueva de Jack West, que escribe y dirige al inteligente y divertidísimo dúo formado por Joshua Glenister y Harriet Clarke en un reencuentro sencillo pero agradable de dos antiguos amantes con mucho de lo que hablar. Rob Hadden, junto con Callum Hill, son los productores que han llevado esta interesante obra nueva al escenario a través de la compañía de Rob, LAGO Productions. Prácticamente todo el reparto y el equipo creativo son antiguos alumnos de la LIPA y dan una imagen estupenda.
La secuencia de apertura, sin palabras pero llena de acción reveladora, fue un giro brillantemente cómico de Glenister, que dejó ver tantísimo de sí mismo sin apenas decir una palabra. A Clarke no se le concedió nunca un control del escenario comparable, y el equilibrio de la obra parecía inclinarse siempre a su favor. No pasa nada. Ella no tardó en entrar y empezaron a saltar chispas: eran mentes rápidas —o, mejor dicho, de una agudeza cortante— y disfrutaban anotándose tantos a costa del otro. El toma y daca era deslumbrante y vertiginoso, lo que sugiere que West podría tener un buen futuro escribiendo comedia. Si es así, sería interesante ver qué ocurre con una paleta algo más amplia: uno no dejaba de esperar que aparecieran otros personajes, sobre todo porque los paralelismos con la alta comedia a lo Noël Coward eran casi demasiado numerosos como para ignorarlos.
Sin embargo, aunque no se materializaron otras personas, sí lo hicieron otros estados de ánimo. Pasamos rápidamente a una disertación sobre un elemento ausente en su relación; surgió un tercer personaje de importancia vital y, entonces, la obra acabó adentrándose en terreno de ¿Quién teme a Virginia Woolf?. El cielo se oscureció. El decorado parecía en peligro inminente de ser devorado a dentelladas. Y esto provocó un cambio profundo en la dirección de una obra ya seria y adulta, un giro que no siempre acompañó del todo la conversación, que insistía en volver a tonos más ligeros cada vez que podía. Aún no está del todo claro dónde está el corazón de West, pero es un recién llegado a este oficio y, sin duda, necesitará tiempo para experimentar con distintas voces. Estoy seguro de que quiere que se le tome en serio, y en esta obra había mucho que invitaba precisamente a eso; pero la impresión que más me perdura es la de su primera clave cómica, donde sus simpatías parecían repartidas con mayor armonía, más libre de melodrama y más humana.
Tengo entendido que es probable que la obra se amplíe para otra temporada en otro lugar, y que el propio West está ocupado con nuevos trabajos. Habrá que estar atentos a sus próximas creaciones.
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